Nota: La reflexión es de una amiga a la que se le murió una hermana por
una negligencia médica. Naturalmente, la comparto de principio a fin
La noticia es esta:
Hoy he visto una notica que decía. “los médicos que ahorren en pruebas y medicinas cobrarán un 10% más.” Si profundizas en la noticia, puedes leer sobre los indicadores de gestión que la consellería envía a los profesionales de la sanidad para que los cumplan y así poder obtener ese 10% más de retribución anual.
La noticia es esta:
Los médicos que ahorren en pruebas y medicinas cobrarán hasta un 10% más
Hoy he visto una notica que decía. “los médicos que ahorren en pruebas y medicinas cobrarán un 10% más.” Si profundizas en la noticia, puedes leer sobre los indicadores de gestión que la consellería envía a los profesionales de la sanidad para que los cumplan y así poder obtener ese 10% más de retribución anual.
Mi reflexión va dirigida
hacía los facultativos, no hacia los políticos, ya que estos últimos no
ven el carácter HUMANO de esta profesión. Los políticos sólo tienen un
Dios verdadero, el dinero, por eso entiendo que la cantidad de
negligencias que puedan ser causadas por esta medida no les afecte.
Imagino que los dirigentes de este país lo tienen todo muy organizado, todo muy controlado bajo estadísticas numéricas. Premiar a los médicos para que reduzcan el número de pruebas y medicinas para ellos es otra estadística.
Por eso mi reflexión va dirigida a los facultativos.
Esto va dirigido a todos y cada uno de los profesionales médicos.
El camino para convertirte en médico es
largo, tedioso y sacrificado. Son muchos años de estudio para lograr un
objetivo final, que es DEDICAR TU VIDA A LOS DEMÁS. No todos llegan al final, pero los que lo hacen se comprometen a cosas tales como:
-Ejercer la profesión con DIGNIDAD y CONCIENCIA.
-Velar ANTE TODO por la SALUD de los pacientes.
- NO PERMITIR que consideraciones de tipo POLÍTICO, RELIGIOSO, NACIONALIDAD O POSICIÓN SOCIAL se interpongan entre EL DEBER PROFESIONAL Y EL PACIENTE.
- Cuidar con el MÁXIMO RESPETO la vida humana.
Estos juramentos llevados a la práctica
con humanidad, es lo que marca la diferencia entre la medicina
vocacional y la puramente empresarial.
Seguro que la mayoría de los
facultativos son vocacionales, seguro que todos han empezado su
profesión con DEDICACIÓN, RESPETO, HUMANIDAD Y ENTUSIASMO por ejercer bien su profesión.
Le pediría a cada uno de ellos que PIENSEN, en qué momento LOS PACIENTES DEJARON de ser SERES HUMANOS y pasaron a ser NÚMEROS y PERDIDAS ECONÓMICAS, en este caso para el estado.
Les pediría que PIENSEN también en qué
momento empezó a ser más importante trabajar 14 horas al día, en dos
lugares diferentes, que hacer un trabajo bien hecho. Con esto no digo
que una persona que trabaje en dos sitios no pueda hacer bien el
trabajo, pero evidentemente la capacidad de rendimiento con el paso del tiempo no es la misma.
Le pediría que PIENSEN cómo les gustaría ser tratados en caso de estar en el lugar del paciente. Una buena práctica sería tratar a los pacientes como SI FUERAN “MAMÁ”
Esta reflexión es fruto de un reciente “despiste” de un facultativo cualquiera, de un hospital cualquiera, de cualquier ciudad. No sé si el
“despiste” fue fruto de ese recorte por cumplir los indicadores de
gestión indicados, o simplemente estaba agotado por el trabajo y no vio
lo que era evidente para todos. Quizás no supiera más, o quizás esa superioridad que a algun@s les caracterizan le impidiera ver la realidad.
Los pacientes os confiamos NUESTRA VIDA, confiamos de verdad, nos fiamos de vuestro criterio sin pensar. Ponemos toda la información y
nuestra colaboración en vuestras manos, para que vosotros,
profesionales de LA VIDA, nos ayudéis a SANAR o a tener una calidad de
vida aceptable en nuestras dolencias.
Los médicos para los enfermos, son agua, luz y vida….Es tanta la necesidad de confiar en la medicina que si vas a urgencias repetidas veces por fuerte dolor que no cesa…y te
envían a casa , te vas a casa. Crees que de verdad no tienes nada
grave. Quizás, sólo quizás a las pocas horas estas muerto. Pero aún así
confías.
Quiero agradecer, de corazón, a todos los médicos que ejercen su trabajo con responsabilidad y seriedad, a todos los que no se dejaron llevar por el Dios verdadero y siguen luchando por la medicina en la más amplia extensión de la palabra



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