Acto de asistir a un velatorio donde el muerto te la pela porque, como es de todos sabido y por nadie reconocido, nos importa una mierda la muerte de los demás, excepto la de algunos (muy contados) y la de tu perro/gato/canario/hamster.
Suele entrarte la risa cuando te visualizas a ti mismo con cara forzada de pena. Si te ves en un espejo, ya ni te digo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario